Su abuelo fue pionero en la cantera, hoy Víctor es un gran maestro escultor

VÍCTOR RUIZ

Desde los 7 años Víctor y sus hermanos acompañaban a su padre a sacar piedra del banco de cantera de Escolásticas, lugar de donde es originario.

Su padre sacaba la piedra y él con sus hermanos la iban limpiando para llevarla a su taller. Ya a los 10 años Víctor empezó a trabajar el material. Comenzó con pequeñas fuentes y poco a poco fue aprendiendo a tallar más formas y figuras. 

Hoy en día la localidad de Escolásticas cuenta con alrededor de 300 talleres. Víctor tiene 7 hermanos y todos se dedican a trabajar la cantera. 

En algún momento de su vida, a los 17 años Víctor decidió irse a trabajar a Estados Unidos para ganar mejor. Cada cierto tiempo regresaba a México y después de unos meses volvía a irse. Tal vez a esa situación le atribuye que hoy no cuente con clientes recurrentes de muchos años.

El abuelo de Víctor y tal vez otras 3 personas, fueron los que fundaron el oficio en Escolásticas. En algún momento su abuelo trabajó en Chihuahua y justamente ahí aprendió sobre el oficio para después traerlo a su comunidad en Querétaro. Ya para la generación de su padre eran unos 30 talleres los que existían en el pueblo y poco a poco fue creciendo la cantidad hasta llegar al número de talleres actuales.

Desafortunadamente la competencia también está regida por los precios; Víctor nos cuenta que antes eran mejores las ganancias y que los precios de 30 años a la fecha han cambiado muy poco.

Trabajar la cantera ha dejado de ser tan rentable como antes.

“Actualmente hay mucha competencia en Escolásticas, si uno se va unos meses Estados Unidos o si se decide parar el trabajo por atender otros asuntos o necesidades, es muy fácil perder clientes. Hay muchas opciones de otros talleres para realizar un trabajo”.

— Victor Ruiz

La mayoría de las veces los clientes llegan sólo con una imagen de una escultura y piden que se copie. Cada trabajo, cada escultura realizada representa cierto reto y hay esculturas que dejan mucho aprendizaje. También hay que saber elegir el material. Hay piedra dura que sirve para hacer ciertas cosas, y piedra suave que se presta para otro tipo de trabajo, hay que conocer el material.

Su primera escultura en forma fue  cerca de los 23 años y fue una virgen  de Guadalupe que aún conserva en su taller. 

“No puedo decir que trabajar la cantera para mí sea sólo costumbre, la verdad es que es un oficio muy bonito. Y no puedo decir que me vaya mal. Sí logro sustentar a la familia con mi trabajo”.

— Victor Ruiz

Para Víctor, las piezas que realiza para MERAKIA representan un reto por su tamaño y precisión, aún cuando de primera instancia parecieran piezas muy sencillas. Es normal que los clientes pidan piezas más grandes, pocas veces se solicitan piezas pequeñas; pocos cantereros se animan a hacer piezas chicas, y Víctor ha sido uno de ellos. 

Víctor se ha ido especializando en tallar  figuras escultóricas, religiosas o del tipo romano. 

Cada año en Escolásticas el gobierno organiza un concurso de escultura en cantera, cada vez el reto de ganar un lugar es más difícil. Víctor ha logrado en más de una ocasión ser parte de los primeros lugares. 

“Cada escultura nueva representa un buen reto, es muy bonito hacerlas pero también representa una buena cantidad de estrés”.

— Victor Ruiz